
El otro día fui con cuatro amigas del café mañanero al cine.
Hacía que no iba a ver una película de mayores, yo qué sé cuanto.
Ese día me di cuenta de la de amigas mayores que tengo...
Una que se tiene que sentar cerca porque si no no ve, la otra que se tiene que sentar lejos, porque si no las cervicales... la otra que se tiene que sentar hacia el pasillo, porque si no las piernas le entra el tembleque...que si las palomitas y los empastes...
Total, que el cine era para nosotras (porque no había NADIE), y nos levantamos sesenta veces.
Cuando ya habíamos decidido el sitio, la peli está empezando, todo oscuro, se sienta un chico en el asiento de al lado.
Teniendo en cuenta que estaba todo vacío, me dio un poco de cosa, y les dije a mis amigas que un asesino múltiple, o algo parecido estaba a nuestro lado, total, que nos pasamos la primera parte de la película buscando en nuestros bolsos algún objeto punzante, lo único que podíamos utilizar era un botecito de laca, (para echarle a los ojos).
En fin, que me voy a cambiar de pandilla que estas son muy mayores...